Amor Ágape
Se dice que el amor ágape es el amor de Dios, un amor totalmente desinteresado, un amor que va más allá de lo físico, de la amistad o de los lazos de consanguinidad. El amor de este tipo implica mucho más y pone a prueba nuestras más profundas inclinaciones tanto naturales como emocionales.
Se nos habla en nuestras religiones del verdadero amor pero no se nos explica con detalle en que consiste. ¿Podríamos acaso decir que existe amor ágape en la naturaleza, en una puesta de sol, en un cielo estrellado, en el pico más alto de una montaña, en un mar en calma o en una catarata?
O ¿podríamos decir que existe el amor ágape en el nacimiento de cualquier nuevo ser, sea este del reino animal o vegetal?
¿Que tiene en común todas estas cosas que podrían traducirse en amor de este tipo? El amor ágape es el amor divino, y por ende es una manifestación de este amor en toda su extensión, por lo tanto todo lo que Dios a creado para deleite de todas sus criaturas es la expresión de ese amor. El hombre mismo por lo tanto al igual que el resto de las criaturas tiene dentro de si esa capacidad de sentir, por eso se puede conmover ante la mirada de la inocencia, se puede deleitar al ver el amanecer o al navegar por el océano. Dios nos da dentro de su infinito amor el libre albedrío para decidir sobre nuestras acciones, por lo tanto ágape también se relaciona íntimamente con voluntad. Voluntad para vencernos a nosotros mismos y a todos nuestros errores humanos, tratando a toda costa de buscar dentro de cada uno de nosotros esa parte divina que nos permita algún día vivir realmente en comunión con todo lo que nos rodea interesándonos realmente por todo nuestro entorno. Ágape es también una actitud mental, una actitud de querer cambiar y ser diferentes por convicción. El amor ágape nos da la posibilidad de comenzar en cualquier momento, ya mismo si se quiere, con un amor que primeramente sea purificador, perdonador de todas nuestras culpas y nuestros complejos y que así una vez que estemos en armonía con nosotros mismos nos permita armonizarnos con los demás, no solo en la concepción meramente humana sino también con el ambiente, con la naturaleza buscando para uno como para todos solo lo mejor.
Ágape es el amor de Dios que habita en cada uno de nosotros y que solo espera el momento para poder salir y manifestarse de manera inagotable para el bien de todos los seres o criaturas que habitamos en este planeta.
martes, 17 de marzo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario