sábado, 20 de junio de 2009

Wit

Es complicado hablar de la vida de un ser humano, cada persona tiene su historia, su propia personalidad la cual ha sido forjada como escultura de hierro (a golpe y cincel). La película Wit entremezcla los sentimientos del hombre, la necesidad de compañía, de apoyo en los momentos más difíciles y del refrán de que uno siembra lo que cosecha. Pero sin embargo también nos muestra que hasta en los temperamentos más acérrimos el ser humano necesita el calor y compañía de otros.
Así mismo podemos señalar que cada quien es dueño de su propio destino y cada quien según su historia trata a los demás como ha sido tratado o incluso como ha sido enseñado. Pero dentro de todo esto el ser humano tiene la potestad inherente del raciocinio, tiene capacidad pensante y sentimientos que le permiten elegir entre seguir la conducta que le fue impuesta o enseñada o bien elegir otra si le parece más justa.
A la larga cuando emprendamos el camino de regreso no nos llevaremos nada más que los recuerdos de nuestras acciones, de nuestras vivencias… Y si bien la espera a ese camino de retorno se torna lenta y dolorosa, contaremos con las personas más cercanas a nosotros con las que compartimos los momentos más importantes de nuestras vidas. ¿O no será así?

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